Un gran fallo de nosotros, los cubanos que impartimos clases de baile, ha sido el no creer en la belleza del Casino Tradicional. De ahí que, en el afán de hacer al baile más “atractivo” a los clientes, lo adulteremos con ingredientes traídos de la Salsa. Gran fallo, porque lo que la salsa representa no tiene nada que ver con nuestra cultura. Existen dos contextos principales en donde he visto estas formas fatuas de bailar Casino: 1) en el contexto foráneo de las clases de bailes, eventos y festivales; y 2) en Cuba, específicamente en aquellos lugares frecuentados por turistas. ¿Cuáles son las implicaciones de mezclar cosas que no tienen nada que ver? ¿Qué pasa cuando mezclamos un producto netamente comercial con uno netamente cultural? Veamos.

Hoy en día, los tres estilos más popularizados en el mundo para bailar la música comercialmente llamada “salsa” son los siguientes: el Casino cubano, el estilo New York y el estilo L.A. Salsa, también conocida como salsa en línea, y nefastamente conocida en el mundo anglófono como “regular salsa”. Contrario al Casino cubano, los estilos New York y L.A. Style no representan a ninguna cultura latina. Es muy importante notar esto: ningún país latino tiene a esos estilos como parte de su legado cultural. Esas formas de bailar son productos comerciales creados para venderse, y venden muy bien. Nos comen la vista con piruetas malabares y figuras que aluden al erotismo para vender, porque el sexo vende. Representan a la cultura individualista en que nacieron; no se pueden bailar en formato de Rueda, a diferencia del colectivismo inherente al Casino; la salsa a menudo es una actuación —una composición teatral con fondo de música inspirada en la que inventamos los cubanos. La llamada salsa en línea es incompatible con el Casino cubano. Por eso cuando se mezclan se crea un adefesio, un híbrido danzario infértil que carece tanto de identidad, como de fundamento artístico.

Los cubanos no actuamos cuando bailamos, ni tampoco usamos al Casino para seducir. Sí, claro que nos gusta bailar con cadencia y soltura, pero un cubano típico no le adiciona a su Casino la cantidad de dramatismo erótico-sensual que los bailadores de estos otros estilos le imprimen. El cubano sabe ser sexy, sin necesidad de tanto artistaje. Tenemos mejores habilidades sociales que las personas de la cultura individualista-narcisista en la que han emergido la salsa LA y el estilo New York. Somos herederos de un legado cultural ibérico-africano que nos permite sentirnos cómodos con lo sensual y apreciarlo sanamente. Lo sensual es para nosotros un modo normal y genuino de ser en un momento determinado, y no una puesta en escena. Cuando le aplicamos “sensualidad” importada del baile en línea al Casino, lo descontextualizamos. Lo hacemos falso e insípido.

He aquí una razón más por la cual es tan importante el no corromper al aspecto de la conexión humana que se establece al bailar Casino: en materia de la función del baile como medio de promoción de cohesión social, el Casino presenta una propuesta infinitamente superior a la de los productos comerciales tipo salsa. Dicha propuesta está representada en la Rueda. La Rueda en un ente generador de comunidad. Es por eso que atrae tanto —porque los seres humanos buscamos siempre conexión grupal. Pero la historia no acaba ahí. El Casino es tan versátil en su habilidad para generar vínculos, que hasta se puede bailar armónicamente por un hombre con dos mujeres, dos hombres y una mujer, un hombre y tres mujeres… El Casino es simplemente sano y de mejor valor para la sociedad. Es un baile asequible a todos que no discrimina porque no propone figuras de difícil ejecución. No importa si eres joven o mayor, gordo o flaco, lo puedes acceder.

Concluiré recalcando que cuando se incorporan al baile cubano elementos de origen tan ajeno a nuestra esencia, nuestro baile se desprende de identidad y se convierte en un “invento”. Es probable que en este momento el lector quiera ver ejemplos de las situaciones que he señalado, sin embargo, tengo como política estricta el no mostrar vídeos de ningún cubano ejecutando las cosas que en estos blogs critico. La razón es sencilla: hacer eso no ayuda a las personas a rectificar. Les recuerdo que la función esencial de este sitio web es educar. El hacerle bochornos públicos a la gente las antagoniza, y en el proceso se pierde el objetivo principal, que es el de darle una nueva dirección a la enseñanza de este baile cubano, basada en el rescate de lo auténtico. Además, como somos bailadores todos, no necesito mostrar vídeos porque ustedes saben de qué estoy hablando, Seguro estoy que ya han visto a algún cubano bailando Casino en línea, o Casino erótico, o ambas cosas mezcladas. Mi interés tampoco es el de plantarme en un pedestal de moralidad superior a nadie. Todos estamos aquí para aprender, incluyendo a este servidor.